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Nos damos un paseo hasta llegar al número 90 de la avenida María Guerrero. Allí nos encontramos una pequeña edificación que pasaría desapercibida para el común de los mortales si no fuese por su curiosa fachada. Nos referimos a la Casa de los Chinos o Chinitos, conocida así popularmente, pero que en su origen recibió el nombre de Villa Mosaico.

La fachada está completamente decorada con trozos de azulejos generando dibujos y cenefas en el zócalo y enmarcando los huecos. Desde el punto de vista constructivo, mantiene el sistema existente en la época, esto es, muros de mampostería, cubierta de teja árabe a dos aguas y cerchas de madera. La arquería del porche rememora a los arcos califales.

José Martínez Téllez, presidente del colectivo Protección Histórica Linense, nos cuenta algo de su historia en un artículo de prensa que hemos rescatado: «Emilio Gallego -trabajador de la construcción en Gibraltar- fue el artífice de la construcción de esta villa de principios del siglo XX, donde se estableció La Media Luna, un restaurant conocido y frecuentado por linenses y gibraltareños. Tanto en su fachada de mosaico como en el cerramiento colindante -hoy desaparecido- se puede contemplar el dibujo de la media luna. La instalación del restaurante no fue inconveniente para que Emilio, día a día recuperara, acopiara y colocara estos restos de lozas en el interior y exterior con empeño y perseverancia digna de admiración”.

Esta vivienda unifamiliar adosada que actualmente tiene uso residencial es una de las más populares en La Línea. Además de su importancia tipológica, la Casa de los Chinos goza de un gran reconocimiento y apreciación social.