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La Línea contará en breve con un nuevo Plan General Urbanístico, un documento que marcará las líneas maestras del desarrollo futuro de la ciudad y que en la actualidad se encuentra en fase de elaboración. Un Plan General plantea un dibujo, una idea de ciudad, una “nueva línea”, como marca el slogan elegido para dar a conocer esta tarea y animar a la participación de todos los linenses.

“Lastres” como el narcotráfico o el Brexit son consecuencia de la ausencia de otras alternativas para la ciudad

Pero, ¿es posible que el nuevo Plan General de La Línea pueda servir para que nuestra ciudad supere sus problemas sociales y económicos más acuciantes?

Es evidente que La Línea sufre, desde hace años, problemas estructurales que lastran su desarrollo, dañan su propia imagen y complican sus expectativas de futuro. A la “losa” del narcotráfico se le ha sumado en los últimos tiempos la amenaza que supone el “Brexit” para la economía local.

Estos son problemas de escala supramunicipal que exigen el apoyo de las instituciones autonómicas y nacionales, que serán actores imprescindibles para superar estos conflictos.

El Plan General deberá aportar propuestas que transformen urbanísticamente La Línea

Y es ahí, precisamente, donde el Plan General puede jugar, de forma indirecta, un importante papel, planteando concretas actuaciones urbanísticas que pudieran convertirse en grandes oportunidades para La Línea, con la ayuda del resto de las administraciones.

Si se aprovecha la oportunidad para definir una manera de hacer las cosas de ahora en adelante, el Plan General puede transformar urbanísticamente la ciudad de La Línea por completo, llevándose por delante algunos de los “lastres” que esta sufre y transformando estos problemas en oportunidades de futuro.

Deben ser propuestas factibles, que se puedan hacer realidad, y contar con la ayuda del resto de administraciones

Si se mira desde un punto de vista global, la dependencia económica de Gibraltar o de la economía sumergida del narcotráfico no son sino consecuencia de la ausencia de otras alternativas generadoras de riqueza para la ciudad. Si el Plan General es capaz de proponer actuaciones concretas que permitan el desarrollo de otros modelos económicos de mayor rentabilidad social para La Línea, podremos comenzar a superar esos lastres, mejorando la imagen urbana de nuestra ciudad y la calidad de vida de sus ciudadanos.

Obviamente no será un camino fácil. Para empezar, hay que proponer soluciones factibles, que puedan hacerse realidad, y hay que contar con la imprescindible ayuda de las administraciones autonómica y nacional.


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