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Quienes visiten estos días el litoral linense podrán contemplar una torre declarada Bien de Interés Cultural (BIC) construida hace más de 400 años para vigilar la costa. Se trata de Torre Nueva, en la playa de El Burgo.

Esta construcción del siglo XVI -que tenía como objetivo frenar las incursiones de los piratas berberiscos desde el otro lado del Estrecho- es hoy uno de los símbolos más reconocibles y reconocidos del municipio. Edificada en una sola planta y de mampostería irregular, está razonablemente bien conservada a pesar de tener más de 400 años. Parte de su buena conservación se debe a que estuvo activa hasta hace muy poco gracias a las labores de vigilancia y control tanto del cuerpo de carabineros como de la Guardia Civil.

A la torre, de cinco metros de diámetro, se accede a través de una escala que está situada a unos cuatro metros y medio del suelo. En su interior conserva una escalera de caracol desde la que se subía a la estancia donde se hacía el fuego para dar la alarma. Su principal función era vigilar, por la costa de levante, los desembarcos que podían producirse desde Gibraltar.

Un torrero era el encargado de advertir del peligro, con humareda o con llamarada según si era de día o de noche, al resto de las torres  hasta que la señal llegaba a la ciudad más cercana para advertir de la amenaza.

La playa de El Burgo o Torrenueva, sobre la que se alza la torre medieval, está ubicada en un entorno natural en el que el visitante puede disfrutar de las vistas que le proporcionan la sierra del litoral, los salientes rocosos, el acantilado o el sistema dunar.

Foto: historialalinea.blogspot.com